La esperanza tricolor


meloni

Georgia Meloni, líder del centro-derecha italiano y esperanza europea para la regeneración democrática frente a los partidos comunistas representantes del odio, la violencia y la muerte.

Ha ganado Meloni, y naturalmente no ha pasado nada. Quiero decir que no ha pasado lo que los agoreros izquierdistas y liberales juraban que iba a ocurrir. La «posfascista» Meloni ha ganado con normalidad, porque nada hay tan normal, desde que el hombre es hombre, como que los malos derroten a los buenos. Y los italianos, de vez en cuando, también aciertan cuando meten un papelito en una urna.

Hay en Meloni elementos ideológicos y personales que deben movernos a un razonable optimismo. Ella se declara públicamente cristiana, madre y patriota. Suele añadir también que es «mujer», pero eso ya lo vemos. En los tiempos actuales, que un político se declare públicamente cristiano ya supone un dato muy revelador, revolucionario incluso, rabiosamente contracultural en esta «cultura» cochambrosa y decadente del siglo XXI.

Que diga que es madre nos hace pensar en la idea de familia tradicional, de la que Giorgia ha hablado muchas veces. Un político que cree en la familia auténtica es alguien que vive en un principio de realidad humana, de raíces profundas, de verdad. Es justo lo contrario de lo que le sucede a Irene Montero, que le puso una falda a su hijo de 3 años para que eligiese «libremente» su género. Sin darse cuenta de que, a su hijo, Dios ya le había elegido el «género» desde el momento de su concepción.

Su autoafirmación patriota, aunque provoque erisipelas y sofocos progres, es otra garantía de que esta Europa mortecina y oscura, la Europa triste de los hombres de negro del capitalismo desorejado y los marxistas con caspa, empieza a tocar a su fin. Meloni, Orban, Abascal…, son los apellidos del renacimiento europeo, y es sólo cuestión de tiempo comprobarlo. Un renacimiento sobre las bases y principios que dieron luz al proyecto europeo en común: el cristianismo, la familia, las naciones.

Son malos tiempos para los acomplejaditos y legañosos que llevan cuatro décadas viviendo de la milonga progresista-liberal. Malos tiempos para los Gates y Soros, para sus lacayos de izquierdas y derechas, que ven cómo sus mentiras de consenso empiezan a tener fisuras de enormes dimensiones.

Italia no es cualquier nación. Italia es el alma y el corazón de Europa. Que esta mujer cristiana, madre y patriota sea su nueva primera ministra es, objetivamente, un motivo de esperanza para todos. Y además, ¡qué coño!, solamente por ver las rabietas y diarreas que provoca su victoria, se podría incluso pagar una entrada.

Rafael Nieto ( El Correo de España )

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