Del botellón al ministerio. Por Rafael Nieto


Si Montero no se hubiese arrejuntado con Iglesias, jamás hubiese sido ministra, ni secretaria de Estado, ni ningún otro cargo público. Porque no tiene ni capacidad, ni experiencia, ni talento, ni inteligencia para poder estar en el Gobierno de España.

Botellón

Del botellón al Ministerio: Lilith Verstrynge, Irene Montero, Isa Serra y la conocida concejala madrileña (Rita Maestre) alias  «asaltacapillas».

EL CORREO DE ESPAÑA/ Dentro del absoluto carajal que es el descontrol del dinero público, y a pesar de que hay tribunales, instituciones y cargos dedicados a la vigilancia de ese apartado, el nombramiento de cargos públicos «a dedo» sigue siendo con diferencia el comportamiento político más indigno y vergonzante. Y es precisamente la izquierda, acostumbrada a decirle a los demás cómo deben comportarse, la que más cargos públicos enchufa, por el artículo 33 y sin que nadie fiscalice y controle esos nombramientos.
Aunque se enfaden mucho conmigo y piensen que soy un machista retrógrado (yo pienso de ellos cosas mucho peores), es bueno reiterar que Irene Montero es ministra de Igualdad por una sola razón: haberse arrejuntado durante un tiempo con Pablo Iglesias, cuando éste era vicepresidente del Ejecutivo. Esto lo sabemos todos y produce vergüenza ajena que semejante hecho haya acontecido sin que nadie haya pagado políticamente por ello. Si Montero no se hubiese arrejuntado con Iglesias, jamás hubiese sido ministra, ni secretaria de Estado, ni ningún otro cargo público. Porque no tiene ni capacidad, ni experiencia, ni talento, ni inteligencia para poder estar en el Gobierno de España.

Lo mismo podríamos decir de otras cuantas podemitas que han ido entrando en las instituciones públicas sólo por haber sido compañeras de litronas en el césped de la Facultad de CC. Políticas de la Complutense. Se me ocurre la ínclita Rita Maestre (salvo mostrar su torso en sujetador dentro de una capilla de esa universidad, ningún mérito ha hecho jamás para ser edil del Ayuntamiento), o Isabel Serra, kale borroka madrileña, condenada a 19 meses de cárcel por haber agredido a un agente de la Policía, y que con esos antecedentes penales ha sido diputada regional y hoy es asesora de Irene Montero. No sabemos si asesora en la comisión de delitos, que parece su especialidad, o en otros temas.
La última agraciada podemita con la bicoca de los nombramientos a dedo es Lilith Verstrynge, hija de papá Vesrstrynge y parece que también «amiga especial» (por usar terminología borbónica) de Pablo Iglesias. La pelirroja dirigente de Podemos será la encargada de la «Agenda 2030», dependiente de Ione Belarra en Asuntos Sociales, nada menos que con categoría de Secretaria de Estado. Sobra decir que Lilith ha trabajado menos que el sastre de Tarzán y que no posee ningún mérito ni capacidad especial para desarrollar esa tarea. Simplemente, es compañera de cervezas (y parece que algo más) del camarada Iglesias y toda su cohorte de advenedizos.
Resulta realmente impactante que un partido que, recordemos, nació básicamente para combatir las prácticas corruptas del PP y del PSOE, que proponía inicialmente ideas como «ventanas abiertas» y «transparencia», se ha ido convirtiendo con el paso del tiempo en un parásito gigantesco, una especie de agencia de colocación de amiguetes en la Administración Pública, sin que nadie ni nada se lo impida. Convirtiendo a unos personajes deleznables, carne de callejón oscuro con olor a orines, en ministros, secretarios de Estado, concejales y asesores muy bien pagados. Con una curiosa peculiaridad: que la gran mayoría de las beneficiarias son mujeres que han «atendido» a Pablo Iglesias de una u otra manera.
Le deseo lo mejor a Lilith, que a pesar de su insultante juventud tiene menos fuerza que el pedo de un marica. Sólo hay que ver cómo celebró en un acto público que «España, mañana, será republicana». Lo será, no lo dudo, pero no por tus bríos, pelirroja. Ni por tus méritos, ni por tu preparación. Será republicana porque acaso sea esa la última estación del imparable proceso de destrucción de la Patria. Para cuando toque reconstruirla, ni Lilith, ni Rita, ni Isa, ni Irene podrán volver a un cargo público. Estarán donde siempre debieron estar y donde es lógico que estén: en un sórdido botellón, escuchando a Eskorbuto y eructando bellotas cada dos minutos.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.