Quieren que agachemos la cabeza y la agachamos. ¡Basta ya!


Juez

Quieren que agachemos la cabeza y la agachamos. Ilustración de Tano

“Van a robarte y te lo hacen saber de antemano en papel timbrado con todos los sellos correspondientes o a través de prensa y canales oficiales de TV”

Por Vicky Bautista Vidal en LA PASEATA / La noche oscura del alma común transcurre en este periodo donde se dan toda clase de tragedias históricas: Persecuciones religiosas, invasiones de bárbaros … Erupciones de volcanes, hambre, miseria, enfermedad; gobiernos malignos bendecidos por el Demonio que parecen triunfar.
Suena a leyenda, a cantinela de profeta apocalíptico. Solo que hoy, nadie acusa a Dios, al que han olvidado, de ser el ejecutor de las plagas que asolan un mundo acosado por la malicia, la ambición, el egoísmo y algunos lujos más que el ser humano trae de fábrica.
Las multitudes de inoperantes observan acongojadas la que se les viene encima. De nuevo millones bajo la bota de unos pocos.
Ya no hay ni siquiera disimulo. Van a robarte y te lo hacen saber de antemano en papel timbrado con todos los sellos correspondientes o a través de prensa y canales oficiales de TV.

Venden tu país y tu asumes el costo: Un sueldo a los invasores que se planea que repueblen la consumida Europa. En España, como ejemplo, mujerucas sin valor asoman las calaveras forradas de carne corrupta a la “información” obtusa para hacer ver cuestiones de hace siglos. Aunque esas cuestiones de hace siglos sigan siendo realidad en muchos países, estas dementes de poca calidad no tienen la capacidad de luchar con verdadera eficacia contra ello porque son subvencionadas por un ministerio de “desigualdad” donde se fomenta la misma contaminación, pero al revés. Ahora, parecen ser los hombres los que padecen la opresión prepotente del otro género.

Conocemos que los verdaderos “malos” y “malas” seguirán matando y destruyendo a su género y a su sexo, pero la ley inicua alcanzará, como siempre, a los inocentes de ambos sexos para que la batalla continúe “ad aeternum”.

“No queremos sermones políticos. ¡Queremos que nos dejen en paz! ¡Estamos hartos de cantinelas!”

El agotamiento intenta mudarse en desesperanza. Diluida la esperanza, que es lo último que se pierde, y que debe ir acompañada con hechos. ¡Basta ya! No queremos sermones políticos. ¡Queremos que nos dejen en paz! ¡Estamos hartos de cantinelas!
La voz meliflua del socio del mal de España, Sánchez, jurando y negando lo que sabemos que mañana aceptará se hace insoportable.
¡Esperamos acción de la oposición y no palabros grandilocuentes y promesas de campaña o pactos sospechosos! Y no rogamos… ¡Ordenamos! Pues somos el pueblo soberano que paga el dinero y los errores de la masa (ahora es una masa) de inútiles políticos de palo con menos estudios que la mula Francis, que han conseguido trepar sobre la montaña de estupidez patria hasta la cúspide de la nación.
No importa que esos usurpadores se hayan alzado a base de empuje y dinero de misteriosos y no tan misteriosos patrones. Alguien recibió ese dinero. Alguien tomó la decisión de alimentarlos. Alguien cerró los ojos a la verdad por interés y apoyó la mentira nacional a cambio de poder y de riqueza. Alguien acudió a las urnas sin criterio y sin lucidez para elegir lo peor porque lo peor le sonaba bien o, como sucedió con los medios audiovisuales, porque los alimentaban a sus ubres conociendo que su aquiescencia era, incluso para ellos, pan para hoy y hambre para mañana… Se acabó aquello de que nos hacen o nos “deshacen”: ¡Todos somos responsables! Casa a casa, calle a calle, pueblo a pueblo. ¡Todos!

“Quieren que agachemos la cabeza y la agachamos. Quieren que paguemos justa o injustamente y pagamos, Quieren que escuchemos su sinsentido y escuchamos”

Quieren que agachemos la cabeza y la agachamos. Quieren que paguemos justa o injustamente y pagamos, Quieren que escuchemos su sinsentido y escuchamos. Quieren que callemos y guardamos silencio. Quieren que votemos en una ley injusta donde gana el peor y lo hacemos.
El cansino giro de la rueda eterna del recomenzar las mismas guerras, las mismas reconquistas, las mismas reivindicaciones de la historia humana agota el espíritu de muchos.
El planeta, como circo siniestro, está lleno, es gratis y es para todos. Ante la vista de todos se mata en el mundo. Se intercambian cargos, se venden y compran países. Cualquier insano disfrazado de presidente exige a los siglos perdones absurdos para entretener a sus rebaños con temas sin salida y no vean lo que les espera hasta que no sea tarde.
El odio se puede plantar en los cuerpos y es el arte del presente. El bien de los pueblos no es la prioridad de sus gobernantes sino la dominación. Y seguimos aceptándolo todo como inevitable. Y ni siquiera nos revelamos íntimamente.
Las ideas cambian el mundo. La fuerza de las redes sociales se utiliza para reunir multitudes; pero, estas reuniones tan solo fomentan la dispersión de la fuerza para resultar en botellones de jóvenes sin orientación o manifestaciones de quiero y no puedo que no llevan a ninguna parte.
Nadie añora el bien porque comienzan a olvidarlo. El péndulo se encuentra ahora completamente vencido hacia el mal, muy lejos del centro. La reacción llegará para inclinarlo de nuevo hacia el bien con la misma brusquedad cuando la masa esté absolutamente cansada de tanta opresión y sin sentido. Queda mucho para que se detenga en el centro, modo ideal: Sabiduría, Paz, Equilibrio, Justicia.
Los tiempos oscuros pasarán. Pero hasta que no se alcance ese centro, la humanidad seguirá oprimida oscilando en el platillo de la balanza con incalculables pérdidas para ella.

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