Dos años de gobierno tripartito en Valladolid


DESDE MI BARRERA

“La mayoría de los comentarios recibidos, y yo coincido con ellos, insisten en la espléndida venta que se ha hecho de los escasos logros del gobierno municipal, incluidos proyectos sin presupuestos,…”

Francisco Javier León de la Riva (izqda), exalcalde y Oscar Puente (alcalde actual en gobierno tripartido)

Por Javier León de la Riva / la semana pasada dediqué mis comentarios al desarrollo del debate sobre el estado de la ciudad, que tuvo lugar el 13 de este mes, lo que me obligó a posponer mi propio balance que tenía ya preparado para hacer público justamente en esa semana. He aprovechado esta demora, para sumar a mis comentarios los obtenidos a través de una “mini encuesta” celebrada vía WhatsApp con medio centenar de personas de distinto sexo, edad, profesión y convicciones políticas, de las que a pesar de garantizarles el anonimato, sólo obtuve respuesta en prácticamente la mitad. Y curiosamente, el resultado obtenido con esta consulta coincidía casi al 100 × 100 con mi propia evaluación.

En el debate celebrado el día 13, y especialmente en la comparecencia pública del equipo del gobierno del día anterior, parece que Valladolid se había transformado en el país de las maravillas de Alicia. Por el contrario desde la oposición municipal todo o casi todo se había hecho mal. Yo intentaré ser lo más objetivo posible y para ello comenzaré por señalar lo que puede haber sido una gestión aceptable por parte del tripartito.

Lo primero que quiero resaltar y no es la primera vez que lo hago, es que, salvo algunas decisiones que después comentaré, en Valladolid no se han cometido los enormes errores que gobiernos similares han cometido en otras ciudades: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Cádiz, Valencia etc. aunque algunas decisiones de nuestro tripartito van peligrosamente avanzando en esa senda ideológica que poco tiene que ver con el interés ciudadano: abandono de todo lo relacionado con la tauromaquia y el circo tradicional, prohibición de animales en cabalgatas y festejos populares, el anuncio de cierre de Salas Municipales de Exposiciones, además del abandono del soterramiento y de la remunicipalización de la gestión del agua.

La mayoría de los comentarios recibidos, y yo coincido con ellos, insisten en la espléndida venta que se ha hecho de los escasos logros del gobierno municipal, incluidos proyectos sin presupuestos, y todo ello de la mano del aumento del personal eventual dedicado a estas tareas, por supuesto nombrados a dedo, y del talonario generoso del gobierno municipal con determinados medios de comunicación. Por cierto no estaría de más que en un alarde de transparencia, se haga público la cantidad y los conceptos que se han abonado en este capítulo a todos y cada uno de los medios de comunicación.

Otro de los aspectos positivos de la gestión municipal es el mantenimiento de buena parte de los programas y decisiones heredados: mantenimiento de la sociedad de turismo, apuesta por el turismo gastronómico y enológico y celebración del mundial del vino de Bruselas, potenciación de la relaciones con la India, incluido el anunciado hermanamiento con Amedabah, mantenimiento, aunque sea con otro nombre, de los concejos de barrio, mantenimiento del ayuntamiento en la sociedades de alta velocidad y saborea España, presencia en Madrid fusión, apuesta por celebrar el pádel en la plaza mayor, mantenimiento de la apuesta por las Smart City y el coche eléctrico, es decir mantener de todo aquello que criticaban cuando estaban en la oposición y que acertadamente han rectificado al acceder al gobierno.

Y finalmente es justo reconocer un esfuerzo inversor en materia social y en la apuesta por la creación de empleo, aunque en cifras sensiblemente inferiores a las prometidas cuando eran oposición. Y lamentablemente aquí se acaba el capítulo de aciertos.

Entre los errores, la opinión es casi unanime respecto de dos o tres cuestiones: El primero y más importante es la renuncia al soterramiento del ferrocarril, aunque últimamente se trate de matizar que las decisiones que se van a tomar no imposibilitarán el soterramiento a futuro. El segundo , también unánimemente denunciado, es la remunicipalización del servicio de agua, que funcionaba a plena satisfacción y a un costo muy inferior al de la inmensa mayoría de las capitales de provincia españolas. En ambos casos la situación de minoría del grupo socialista le ha obligado a ceder ante la presión de sus coaligados. Curiosamente también es mayoritario el rechazo a la persecución y descalificación del anterior alcalde, su equipo de gobierno y toda su gestión, algo hasta ahora inédito en nuestro Ayuntamiento.

También es de señalar como algo negativo la incapacidad para ejecutar el presupuesto presentado,( 56 millones de euros en dos años) o la mala gestión en la captación de subvenciones europeas, ( hasta 32 millones de €), que tanto criticaban desde la oposición.

Otro disparate, y mayúsculo, es todo lo relacionado con la política de movilidad: El esperpento de los ciclocarriles por el centro, la reforma del Puente del Poniente y la gestión de AUVASA, claman al cielo: El déficit de la empresa crece, las líneas no se modifican, se compran autobuses contaminantes y el conflicto laboral parece no tener fin.

El aumento de los impuestos municipales, el incremento de la burocracia en el trámite de las licencias, el abandono de los proyectos del 29 de octubre y del 4 de marzo, el retraso en la presentación del Plan General de ordenación urbana, y del Pimussva, el aumento de la contaminación, la celebración indiscriminada de botellones, el abandono de la ciudad de la justicia, o el enlentecimiento del parque agroalimentario, no son precisamente modelo de buena gestión.

La incapacidad para elaborar un nuevo reglamento de funcionamiento del ayuntamiento, en el que necesariamente se debe abordar el espinoso tema del sueldo del alkalde y concejales, que ha merecido una durísima descalificación de inconstitucionalidad en dos recientes sentencias, seguirá durmiendo el sueño de los justos, hasta seis meses antes de las elecciones.

Y mientras tanto, la ciudad seguirá cada vez más sucia, los jardines más descuidados y la seguridad en la calle, en manos de policías en bici. El tiempo como siempre colocará a cada uno en su sitio.

JAVIER LEON DE LA RIVA

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