¡Cada palo aguante su vela!


“No me extraña que esta foto sea fiel reflejo de la realidad. Una imagen vale más que mil palabras”.

Fiel imagen de cómo Felipe VI y Mariano Rajoy se preguntan mútuamente por su respectivo ámbito de corrupción.

Fiel imagen de cómo Felipe VI y Mariano Rajoy se preguntan mútuamente por su respectivo ámbito de corrupción. (FOTO vista en Facebook y facilitada por Manuel Andrés)

Por Jesús Salamanca Alonso / Desde los años de Gobierno de Felipe González se ha extendido la corrupción en España como se extiende la pólvora. A muchos de mi generación nos sorprendió aquella gente que se lo llevaba crudo: ¿Se acuerdan de Luis Roldán? Aquel personaje se lo llevó entero, pasó gran parte del tiempo de orgía en orgía, falsificó el título universitario, apareció en calzoncillos en “Interviú” y se largó lejos, muy lejos, pero no tardó en ser capturado por el ‘capital Kan’. ¿Lo recuerdan ahora? Pues la corrupción de entonces le costó el Gobierno a Felipe González. También Alfonso Guerra pasó toda la vergüenza del mundo con su hermanísimo y los ‘cafelitos’ en la Delegación de Gobierno de Sevilla.

Pues bien, desde entonces, hemos tenido que presenciar lo de Filesa, Malesa, BOE, Time Sport, ERE andaluces y otras miles de corruptelas en el seno del PSOE. Hasta Pedro Sánchez estaba en Bankia cuando Miguel Blesa campaba a sus anchas y ese le aplaudía con las orejas. Después llegaron las ‘black’: esas tarjetas con las que se pagaba desde una cortina, pasando por putas y prostíbulos hasta vino de marca y coches de alta cilindrada. Ahí estaba pringada gente de todos credos: comunistas, peperos, socialistas y otra gente –cutre y menos cutre– de credo desconocido o no declarado.

También en el Partido Popular hubo que aguantar carros y carretas, sin que nadie levantara la voz. Ha habido que presenciar lo de la trama Gürtel, el caso Mato, el caso Jesús Merino, el caso Lasarte de Castilla y León, el escándalo mayúsculo del HUBU en Burgos, la trama de las eólicas, caso Bárcenas, el gran escándalo valenciano, nombramientos y sobres de muy mal gusto, reparto de dinero en mano, arreglo de sede principal del partido,…

Hasta el propio rey, Felipe VI, ha comprobado cómo su hermana y su cuñado se lo llevaban crudo, embaucando a pobres, engañando a ricos, aprovechándose de miserables y todo con la imagen y presunta ‘garantía’ de la Casa Real. Por si no era suficiente, ahí tienen al otro acudiendo a cazar elefantes ‘encorinado’ mientras España se ‘desangraba’. Y ahora corre el rumor de la simpatía de la asturiana por el credo podemita; incluso su primer marido parece que, según los medios, milita en “Podemos”.  Ya verán cómo, al final, a quienes no nos caía mal la monarquía (pero no éramos monárquicos) acabaremos dando “vivas” a la República como el 14 de abril de 1931.

No me extraña que la foto de arriba sea fiel reflejo de la realidad. Una imagen vale más que mil palabras.

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