Reflexión sobre el pederasta de “Podemos”


Alfonso Ussía y el pederasta, Pedro Palacio Maguregui.

Alfonso Ussía y el pederasta, Pedro Palacio Maguregui.

Por Jesús Salamanca Alonso / ¡Qué poca dignidad y cuánta mala baba! ¿Por qué lo digo? Pues porque estoy un tanto furioso y bastante contrariado tras saberse que el número 2 de “Podemos” en mi comunidad — jefecillo en la capital y provincia de Burgos– abusó hace diecisiete años de una menor de edad; una niña con cinco añitos. Voy a intentar no dejarme llevar por lo que siento de verdad: la cabeza me pide sosiego y frío análisis, pero el corazón me alienta a “darle caña hasta que aprenda el catecismo”, como se oye en la calle, en cafeterías y corrillos de dimes y diretes.

 A la mayoría de hombres, cuando disfrutan de esa edad adolescente de los 17 años, nos gustaban las chicas de entre 17 y 30, incluso algo más. Como dice Alfonso Ussía “… y apasionadamente Sylvie Vartan, la cantante francesa de origen búlgaro”. Sinceramente, cuando se conocen casos de abuso como el destapado estos días en Castilla y León, uno piensa en qué tipo de atractivo sexual puede tener una niñita para un adolescente a quien a esa edad le hierve la sangre por las mujeres. ¡Ojo, digo mujeres, no tiernas infantas! ¡Ay Pedro, Pedro, qué retorcidos vasallos os habéis juntado a tan mal señor!

¡Ya me dirán ustedes qué sentimientos de desprecio tendrán en las Cortes de Castilla y León los procuradores que han compartido estos cinco meses con el tal Pedro Palacio Maguregui! Seguramente esa displicencia se la perdonará su partido –donde cada día salen hechos raros, cuentas atrasadas y actitudes sectarias– pero tal bajeza no debe perdonarla la sociedad. De todas formas, el asunto sigue oliendo muy mal y el periodismo de investigación está obligado a actuar sin pausa, pero con rigor y documentación. ¡Sus votantes tienen derecho a saber!

Dudo que al tal Pedro Palacio Maguregui — podemita tocador y número 2 de la candidatura bolivariana en la ‘finca’ de Juan Vicente Herrera– le gustaran las niñas. Sin duda debió de tratarse de una desviación descontrolada y de una actitud no educada a tiempo. ¿Abusar por abusar? ¡No lo entiendo, carajo, no lo entiendo!  Debe ser que Maguregui no sabía lo que Lola Gavarrón pensaba respecto a la infancia y que esa etapa “es la única época de la vida en la que los mitos, los vicios  y los caprichos duran una eternidad”.

¡Vaya hoja de ruta que tiene el amigo! Es evidente que tal desviación del podemita forma parte de un currículum ‘black’. Diferente al de la ‘asaltacapillas’ y del ‘podemita’ que se mofó de las víctimas de ETA con su negro y asqueroso humor negro, pero en una línea que empieza a ser común a muchos de los dirigentes que han tocado pelo en las instituciones. Hasta en la justificación agranda su currículo personal: Ahí es nada cuando dice que “solo fueron tocamientos”. ¿Solo? ¿Y en qué está pensando este energúmeno cuando dice ‘solo’? Miedo me dan este tipo de cafres enfundados en falsa piel de cordero.

No sé si en algún momento ha pensado que tenía disculpa al corroborar que “además, no tenía cinco años, sino tres o cuatro”. Es indigno del ser humano que se quiera dar a un delito el trato de normalidad, cuando es anormal, e mire con la perspectiva que se quiera mirar. El retorcimiento del ‘podemita’ no ha dejado a nadie indiferente, porque ha confundido lo que se debe hacer. Leyendo a Noel Clarasó pude entender hace años cómo hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer.

Algo que tampoco cuadra a la ciudadanía es que el líder de “Podemos” en Castilla y León salga en su defensa, cuando el propio Palacio Maguregui ha contado lo que sucedió. Tampoco encaja la carta exculpatoria de la persona que presuntamente fue objeto de los abusivos tocamientos. Palacio precisa urgentemente de un cambio: recuerden cuando Quevedo decía que no cambia el hombre porque cambie de lugar sino si cambia de vida y costumbres.

Permítanme una última y maliciosa reflexión: cuando el pederasta es de “Podemos”, la culpa es personal y no de la organización política; pero si es un sacerdote quien es acusado de ese mismo delito, resulta que la culpable es la Iglesia. ¡Toma castaña! ¡Ahora vas y lo cascas!

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2 Respuestas a “Reflexión sobre el pederasta de “Podemos”

  1. Muy bien escrito. Me ha gustado. Nunca ven la paja en el ojo propio, siempre en el ajeno.Gentuza odiosa que se merece ir al carajo.

  2. ESOS CAFRES HAN DE SER LINCHADOS PUBLICAMENTE; FUERA DE ESPAÑA SEMEJANTE ESCORIA; FUERA PODEMOS

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