¡Ejemplo de desidia en Presidencia de Castilla y León!


El día 2 de septiembre se van a cumplir dos meses desde que enviamos esta carta a Juan Vicente Herrera. La dejadez hace que aún no hayan respondido.

¿Nos han castigado por denunciar la corrupción de su gente y colaborar en extender la millonaria corrupción en el HUBU?

Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León.

Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León.

Sr. Herrera Campo, Juan Vicente:

No me he perdido ni un segundo de su intervención en las Cortes, de cara a su investidura como presidente de todos los castellanos y leoneses hasta 2019. Y debo confesar que no me ha gustado en algunos aspectos, porque es más de lo mismo. Cuanto ha expuesto en su decálogo, lo ha dicho en numerosas ocasiones, incluso ha copiado las ideas, pero ha tenido la exquisita habilidad de retocar la forma para que parezcan ideas originales, novedosas y realistas. Y seguramente a mucha gente le parecerá novedoso, sobre todo si no ha seguido sus intervenciones a lo largo de legislaturas ya vencidas. En una palabra: engaño. Sí, amigo Herrera, como ciudadano y contribuyente me siento engañado y traicionado por esa intervención suya.

Me duele que mi presidente actúe de esa manera. Fui fiel a usted en una ocasión, y hasta me presionó el actual presidente del Consejo Escolar de Castilla y León, casi bajo amenaza a pasarle datos sobre lo que fue la Ley que estábamos elaborando en ese momento sobre la Educación de Personas Adultas de Castilla y León.

Debo recordarle, educada y cortésmente, amigo Herrera, que Mariano Rajoy engañó a los contribuyentes y estos le han dado un ‘soplamocos’ en las pasadas elecciones municipales y autonómicas. Aplíquese el cuento, además de aquello de las barbas del vecino. Estoy convencido de que usted sabe que la ciudadanía no es tan gaznápira como algunos de sus altos cargos me han transmitido en más de una ocasión, y mucho menos es estúpida.

Mire, señor Herrera, hoy solo voy a comentar dos o tres ideas de su decálogo. Tiempo tendremos de sacar a relucir el contenido de las demás, donde advierto fuerte dosis de mentiras, abusos, incomprensión, desprecio e incoherencias. Y le aseguro que, cuando trate en los próximos días cuestiones relativas a la educación en nuestra comunidad, se va a avergonzar de muchas de las medidas que han adoptado algunos de sus altos cargos; sobre todo cuando plasme (con datos y documentos) las incoherencias que se cometen reiteradamente en la Consejería de Educación de su comunidad… que es la mía. Incluso, en estos días de transición, desde los distintos servicios de Recursos Humanos de Educación se están cometiendo atropellos con las plantillas: se suprime profesorado, se reconvierten plantillas sin necesidad, se sigue recortando de forma bestial,…

Sí, presidente, usted no se suele enterar de muchas de las barbaridades que cometen sus ‘vasallos’ en algunas consejerías. Pero doy fe de que lo va a saber en los próximos meses. Abuso por abuso, barrabasada tras barrabasada y mucha dejadez, pero mucha ha habido durante la legislatura que ha terminado; sepa que muchos de sus cargos ya se consideran casta propia y actúan como si la administración fuera parte de su patrimonio personal. De todo ello recibirá copia la señora procuradora en Cortes, Rosa Valdeón Santiago, modelo y ejemplo de compromiso y actuación ciudadana; al menos así sé que nadie se sentirá tentado a actuaciones represivas como las que en educación he presenciado y recibido estos años.

Me parece muy bien, señor Herrera Campo, esa propuesta de reducción de los cargos directivos de empresas públicas, así como el endurecimiento de los requisitos para crear éstas. Volver a la consulta de tres ofertas para los contratos menores es adecuado, pero busquen ustedes esa vía que impida ralentizar la administración. Le recuerdo que, a pesar de sus declaraciones, la Junta de Castilla y León paga con plazos excesivamente largos.

Y si hablamos de los gastos de funcionamiento en los centros educativos, su Consejería de Hacienda incumple sus propias normas; incluso voy más allá, me consta que en algunas consejerías apoyan ese conjunto de despropósitos. Una propuesta, señor Herrera: empiece por cesar a todos los altos cargos de la Consejería de Educación: le aseguro que no se arrepentirá. Abra las ventanas, inyecte nuevas ideas y formas de trabajar. Sé por qué lo digo.

¡Qué bonito queda eso de “la educación en los valores de la regeneración política, con el compromiso de introducir en el sistema educativo los contenidos éticos y de valores necesarios”. Y si a ello unimos “que la defensa de la honestidad y de la transparencia en la vida social y en la política y la lucha contra la corrupción han de ser esfuerzos asumidos y compartidos por toda la sociedad”, pues queda usted en todo lo alto. “¡Queda usted como Dios!”, que es lo que dicen en mi pueblo. Pero eso ya lo dijo así, textualmente, en otra ocasión. No es de recibo que haga su discurso de investidura con retales del pasado. Ha sacado tanta naftalina del armario que se va a apolillar cuanto queda por sacar. Le vuelvo a repetir eso de las mentiras continuadas y su mal efecto, así como las ‘bofetadas electorales’ que Rajoy ha recibido por ello. No lo eche en saco roto.

Desde el principio de los tiempos lleva usted aludiendo al uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Unas tecnologías que ya no son tan nuevas. Y, por si no es suficiente, insiste en que es “para que puedan ser consultadas por los ciudadanos cualesquiera de los aspectos relacionados con la actividad de las instituciones regionales”.

Pero, señor Herrera, ¿qué es lo que le han contado a usted? Desde su propia Consejería de Educación se ha prohibido a los centros educativos comprar ordenadores para el alumnado, renovar los existentes o actualizarlos. ¿Quiere la documentación? ¿Pero usted sabe con qué ‘bueyes’ ha estado arando? Dudo que lo sepa, pero yo se lo voy a demostrar con documentación en la mano, con mis diarios artículos en la prensa digital y con copia a dos procuradores de cada uno de los partidos que conforman las Cortes de Castilla y León. No dudaré en aportar ‘armas dialécticas’ a la oposición, pero ya verá usted cómo no las saben utilizar. Doy fe.

Mire usted, Juan Vicente, en los centros de educación de personas adultas de su comunidad, que es la mía, como quedó constatado antes, se ha recortado estos últimos cuatro años más de un 52% anual, con respecto al año 2011. Alguien debería decirle que el alumnado de este tipo de centros se ve obligado en muchos casos a llevar su propio ordenador al centro para poder trabajar, al igual que muchos profesores. Y por si las preocupaciones de los cargos directivos son pocas, en estos días de transición siguen los atropellos con las plantillas: quitan profesorado con cometidos y, a la fuerza, pretenden destinar profesorado sin cometidos ni especialidades necesitadas. Algo así como mirar al tendido, brindar al sol o silbar a la farola. Sé que usted me entiende perfectamente, porque hablamos un castellano claro y sin circunloquios. Claro que, bien visto, algo así pasaba en el departamento de Estudios y Documentación de la Consejería de Educación en los años 2001 a 2003 y posteriormente: figuraba mucha gente en el directorio, pero nunca había más de dos o tres personas trabajando. Como testigo y notario del hecho, doy fe.

Respecto al sexto punto de su decálogo de gobierno, mejor no extendernos. Eso de mejorar “el Portal de Gobierno Abierto de la Junta para, entre otros aspecto, informar puntualmente del grado de compromiso de los objetivos de los servicios públicos autonómicos”, es para nota. Pero mire, Juan Vicente, cuando la ciudadanía quiere poner una queja, el Portal no está operativo. Y los encargados de responder a las cuestiones –las pocas veces que lo encuentro activo y operativo—incurren en el desprecio, en respuestas incoherentes. Y muchas veces ni siquiera contestan. También han llegado a amedrentar contestando en función del cargo o puesto de trabajo del reclamante, en vez de hacerlo al ciudadano que actúa con el derecho que le da ser un contribuyente y administrado por la Junta de Castilla y León, sin más.

En fin, señor Herrera Campo, Juan Vicente, seguiremos hablando de sus viejas ideas. Estoy seguro que la procuradora, Valdeón Santiago, será una excelente receptora de la documentación y de las quejas. Porque, ya se sabe, que si todo lo que aquí he dicho no lo demuestro diariamente en los medios de comunicación, entonces el mentiroso seré yo. Y de eso, nada.

Finalmente, indicarle que cuenta con mis simpatías personales y todo mi respeto. El hecho de adoptar distancias respecto a su partido ha sido el mismo que el de miles y miles de ciudadanos: las mentiras y atropellos del Gobierno central, así como por los intentos de represión recibida en numerosas ocasiones por parte de algunos de sus altos cargos. Sé que una cosa es lo político y otra lo personal, pero no olvide aquello que dijo Georg Christoph Lichtenberg respecto a que “cuando los mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto”.

Fdo.: Jesús Salamanca Alonso
Analista político. Editor de “Análisis en clave liberal”

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