Venezuela – El asesinato de la miss Carabobo


Manifestación en Caracas

Manifestación en Caracas

Por Xavier Carrió Jamilá / Hoy en Carabobo se se ha oficiado el entierro de Génesis, la estudiante venezolana recientemente elegida miss turismo Carabobo que fue asesinada hace varios días por los grupos paramilitares de Nicolás Maduro en la universidad de Caracas. Ella simplemente estaba en una manifestación contra la violación de una estudiante de la misma universidad.

Las protestas que han tomado lugar en Venezuela empezaron como una manifestación estudiantil el 12 de febrero como consecuencia del Día Nacional de la Juventud. Los estudiantes expresaban el descontento de varios sectores del país provocado por la situación de inseguridad (80 muertes violentas por cada 100.000 habitantes), la escasez de alimentos básicos (leche, harina, carnes, etc), productos esenciales (papel higiénico), la escalada inflacionaria (56,2% en el 2013), la regulación de precios, el deterioro aberrante de la economía del país, la corrupción en los poderes públicos y la todavía latente duda sobre la legitimidad de los resultados electorales del 2013 cuando Nicolás Maduro se enfrentó con el líder de la oposición, Henrique Capriles Radonski.
 
Decenas de motos pasando a gran velocidad, el olor de las bombas lacrimógenas, Guardias Nacionales disparando hacia edificios residenciales, grupos armados conocidos como colectivos rondando las calles y disparando sin reservas, un edificio en llamas, centenares de barricadas obstruyendo los accesos en las vías y despidiendo humo negro de caucho quemado, tanquetas de guerra, miles de policías pertenecientes a la Policía Nacional Bolivariana pisando la alfombra de cartuchos que van quedando de las municiones de escopetas, pistolas y demás armas de fuego usadas contra los manifestantes.

Todo ello ha encendido la mecha para que se desate el descontento popular contra el régimen de Nicolás Maduro. Venezuela lleva nueve días sumida en una oleada de inusitadas protestas en las calles en contra del régimen chavista que preside Nicolás Maduro. Aunque el Gobierno se niega a facilitar datos oficiales, los violentos enfrentamientos han arrojado hasta la fecha un balance de nueve muertos y centenares de heridos, así como decenas de detenidos por la Guardia Nacional, entre ellos, el líder opositor Leopoldo López, acusado de instigar un «golpe de Estado».
 
Hasta ahora, la estrategia seguida por Maduro consiste en reprimir de forma brutal las protestas, al tiempo que tilda a los manifestantes de «fascistas«. Su objetivo político es claro: identificar el profundo descontento que padece buena parte de la población con una presunta conspiración por parte de EEUU para derrocar a Maduro y la «guerra económica» que, según el Gobierno, lleva desarrollando la oposición en los últimos meses para tratar de desestabilizar el país.

El creciente declive económico que padece Venezuela desde hace años se ha acentuado de forma muy sustancial en los últimos meses, tras la muerte de Hugo Chávez y su sustitución en el poder por Nicolás Maduro. El desabastecimiento y la hiperinflación y la campan a sus anchas en la otrora rica economía venezolana debido al fuerte intervencionismo público y el rígido control de cambios impuesto por el régimen
La desconfianza hacia su moneda es total. Nadie quiere bolívares. Los venezolanos sólo buscan dólares, euros o bien oro. El valor del bolívar no encuentra suelo: el tipo de cambio oficial es de 6,3 bolívares por dólar y de 11,36 para los turistas extranjeros, pero su cambio real en el mercado negro ronda ya los 90 bolívares por dólar.

El control de precios, bajo pena de expropiación y cárcel, junto al control de cambios están provocando un creciente desabastecimiento de todo tipo de bienes y servicios, desde alimentos y papel higiénico, hasta coches y billetes de avión. En este sentido, Venezuela avanza hacia un caos económico y social similar al de Zimbabue.

Otra prueba evidente de la ruina chavista es la producción de petróleo. Venezuela posee una de las mayores reservas de crudo y gas del mundo, pero la nacionalización de esta industria ha convertido a este país en el único poseedor importante de recursos energéticos cuya producción ha caído en el último cuarto de siglo.
A diferencia de otros venezolanos, los jóvenes han crecido en medio del chavismo. Todo lo que saben sobre el socialismo es lo que significa en la práctica: pobreza, escasez de bienes y represión política. Como señala una de las muchas pancartas que se observan en las protestas, «estos castro-chavistas hablan como Marx, gobiernan como Stalin y viven como Rockfeller mientras el pueblo sufre».

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