¡Puños levantados con gesto embravecido por el odio!


Sínmolo de la izquierda decimonónica.

Símbolo de la izquierda decimonónica y de pastiche.

Se me cae la cara y me ruborizo cuando veo a alguien levantar el puño, mostrar la hoz, airear el martillo y cantar la canción del odio eterno y con destino mundial, que es la Internacional.

Hasta la letra — de raíz borreguera y borreguista — hace que millones de ciudadanos del mundo muestren su rechazo y desprecio. ¿Acaso hay algo más odioso y rencoroso que levantar el puño del odio, la vergüenza, la venganza, el deshonor, la cobardía y la monstruosa ingenuidad?

No hay nadie que se fíe de quienes muestran el odio del mundo con el puño levantado. Apenas tres y el del bombo se fían de quienes cantaron aquello de «¡A las barricadas!» y hoy se pasan a disfrutar con eso de «¡A las mariscadas!». Ya no pueden estar estar arriba los pobres del mundo ni abajo los esclavos sin pan. Letra más pastosa, sosa, hortera, tendenciosa y vergonzosa no se puede encontrar en las fonotecas del mundo. Comunismo es muerte, como odio conduce a la muerte. ¿Cuál es la diferencia entre odio, comunismo y muerte? Ninguna. ¡¡Vaya pobres del mundo que se montan en las ‘mariscadas‘ del siglo XXI y desdeñan las barricadas que siempre acaban abandonando.

Cualquier partido de bases totalitarias, como PSOE e Izquierda ‘hundida’, son rechazados en todas partes del mundo. Ellos mismos se desacreditan con sus actos, su corrupción, su provecho multiplicado y su estupidez mediática. Siempre que han querido mandar y tocar poder han acabado perdiendo la vergüenza y ganando en engaño, mentira y deslealtad.

Decía alguien que «cuando la gente canta La Internacional con el puño en alto y con rabia hay que temerse lo peor». Es la base del odio totalitario. Es la sinrazón. En fin, es la izquierda imprudente, cutre, abocinada, aborregada y dócil, pero con dientes de león destinados a la traición y a generar más pobreza en el mundo.

La izquierda es así. Cantan aquello de ¡Viva la República!, pero sin concoer el sentido de esa. Pero cuando los de enfrente levantan la bandera del aguilucho de San Juan, montan en cólera aturdidos por el miedo, el recuerdo de «correr como conejos con el cuete al culo» y pasar cuarenta años con camisa azul, el brazo levantado y cantando el Cara al Sol. Unos con el Cara al Sol y otros con el Culo al Aire.

Es la izquierda; una izquierda a quienes acometemos desde todos los frentes quienes no tenemos compromisos ni con un lado ni con otro. La independencia nos hace libres y lúcidos, aunque hayamos pagado muchas veces esa libertad.

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