Archivo diario: diciembre 8, 2011

¡Así compraba el Gobierno a los sindicatos de clase!


¿Debe reabrirse el juicio del 11-M?


ETA marcó las cartas a Rodríguez Zapatero


El PSOE no contaba con que hablara el ‘bocazas’ oficial del País Vasco. Eso ha hecho que al Gobierno zapateril se le cayera el sombrajo. La hoja de ruta estaba marcada. El PSOE tenía marcadas las cartas para que ETA viviera del erario público. Gracias al PSOE y a Zapatero, ETA se mantendrá con los impuestos del contribuyente. ¡Ahí tienen la labor de Zapatero y del Gobierno! Cuando se abra el juicio sobre el 11-M y se demuestre que ETA estaba detrás, comprobarán cómo ETA se vuelve a echar al monte. No se preocupen, Bildu irá detrás y para hacerse notar abandonará el Parlamento español. Eso forma parte de la hoja de ruta. Cuando suceda volveremos sobre el tema. No le arriendo las ganancias a Mariano Rajoy.

Jesús Eguiguren, el afán por figurar.


Había que tapar la negociación por lo impopular que suponía y el maltratador de género tenía orden de ello desde las altas instancias del PSOE.

En muchas ocasiones, con el paso del tiempo,  las realidades se hacen más evidentes. No hay más que echar mano de las hemerotecas y releer posturas y opiniones. Precisamente en esa posibilidad el PSOE queda muy mal parado y con las posaderas al aire. No hay más que escuchar a Eguiguren, o leer su reciente publicación, para comprobar la sarta de mentiras del Gobierno socialista.

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El síndrome de Estocolmo de ‘Chuchi’ Eguiguren.


Chuchi Eguiguren se la tenía guardada a sus compañeros del PSOE de Madrid y al propio Gobierno del ‘Vendeburras’ de León. No ha tardado en saltar, tan pronto como el PSOE se ha dado el batacazo electoral. Lo que ha hecho Eguiguren  es el resultado del síndrome de Estocolmo que acompaña a este hombre desde que ETA le dijo que iba a “pagar por lenguaraz”.

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El PP eliminará la horterada del pinganillo en el Senado.


Publicado en Criterioliberal.com.- En ningún caso, los senadores del PP han recurrido al pinganillo; están lo suficientemente formados como para no unirse al aborregamiento del resto de la manada. Lo digo sin acritud, pues sabido es que la derecha no es de mi simpatía ni agrado, y la ‘izmierda’ me resulta paleta, hortera, insignificante, mediocre, patética, cutre y muchas veces despreciable. Posiblemente esté en ese grupo de ciudadanos desengañados, a quienes ni sociatas ni ‘peperos’ callarán ni debajo del agua.

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