Archivo diario: octubre 23, 2008

‘Armas’ de la Iglesia para los pobres


El discurso del PSOE se ha quedado en un discurso de salva-pobres, de engañabobos y de puntuales tuerce-botas. No es lo mismo predicar que dar trigo. Mientras el presidente Rodríguez y su Gobierno de suspensos se ocupan de ‘doña banca’ y su boato, la Iglesia católica se ocupa de los pobres y de los más necesitados, en silencio y con humildad.

Ayudas para alimentos, vivienda, asesoramiento de todo tipo y formación para encontrar empleo son las ‘armas’ de largo alcance de la Iglesia católica, mientras las ‘armas’ de Rodríguez Zapatero son la mala imagen, la dejadez, desidia, abandono de responsabilidad y, como no podía ser de otra forma, la estupidez de quien se siente acomplejado y denostado por los gobiernos de su alrededor. Decía Ángela Merkel que la economía española es un petardo inofensivo que esconde podredumbre y falsedad alargada.

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Al socialismo español le corrompe el poder


Corrupción socialista

Corrupción socialista

No deja de ser curioso que la Iglesia ayude a los pobres, mientras comprobamos que el Gobierno socialista ayuda a la gran banca. La Iglesia con los pobres y el socialismo con los ricos. Nunca el socialismo, sustentado y defensor de la sociedad de clases, había caído tan bajo a la luz de la democracia y el desarrollo sostenible. Decía hace poco una líder del PSOE – ‘lideresa’, según Bibiana Aído que antes de diciembre bajaría el euríbor. Y ha bajado; pero lo que no imaginaba es que lo haría por cobardía del BCE a asumir su auténtica responsabilidad, independientemente de la deficiente planificación de las familias.

Esa deficiente planificación, ni siquiera la ha asumido el Gobierno. Ha preferido mirar por la banca, contribuyendo a su bienestar y a aumentar sus ganancias, aunque la ciudadanía y las familias las pasen ‘canutas’. Las alfombras del poder conducen a eso; es decir, a destapar las miserias de gobiernos corrompidos o dispuestos a corromperse. Deberían saber los Gobiernos socialistas que los ejemplos corrigen mucho mejor que las reprimendas, al menos eso decía Voltaire.

El socialismo con la Banca, la Iglesia con los obreros y los pobres


Cáritas

Que el Partido Socialista ayude a la banca, en vez de ayudar a los pobres, nos hace pensar que la “O” de Obrero del PSOE es una tomadura de pelo para la ciudadanía. Cada vez engaña el socialismo a menos gente. Una cosa es lo que predica, o vocifera, y otra muy distinta lo que hace. Probaron la alfombra, el traje brillante y entallado, además del abandono de la madrugada, y pretenden establecerse con carácter fijo y para siempre.

El libro de cabecera del socialismo español alberga contenidos muy curiosos: la memoria histérica, el laicismo, la educación para la tiranía, el ataque frontal a la Iglesia católica y el aborto. Demasiadas patas podridas para un mal banco. Son la representación de un discurso mediocre y obsoleto. Vienen a ser algo así como la bandera de las cavernas y la falta de visión de futuro. Mientras tanto la Iglesia católica suple la irresponsabilidad de Ejecutivos como el de Rodríguez Zapatero.

Carlos Aragonés a una joven diputada popular: “¿Es que no sabes quién soy yo?”


Carlos Aragonés, un desconocido en la calle desierta

Carlos Aragonés, un desconocido en la calle desierta

Era el hombre de confianza del presidente, pero ya no lo es. No le entra en la cabeza que su tiempo ha pasado, se olvida de la canción de Presuntos Implicados (“cómo hemos cambiado”) y se empeña en mantenerse en la primera línea, no ya en la memoria, sino en el presente colectivo.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, sobre todo si ese tiempo se refiere a aquel en el que Aznar era el líder del PP y, después, presidente del Gobierno. No puede vivir sin el reconocimiento ajeno, y prueba de ello es esta conversación ‘pillada’ en los pasillos del Congreso entre el ilustre y una joven diputada del PP criada a los brazos del marianismo.

-Ah, pero, entonces, ¿tú no sabes quién soy yo? -pregunta él.

-No, lo siento. No sé quién eres -contesta con bastante desparpajo ella.

-Soy Carlos Aragonés… -insiste él, creyendo que solo con decir su nombre se abrirían como platos los ojos de su interlocutora.

-Ah. Ya -fue todo lo que acertó a decir la joven parlamentaria del PP.

-Yo fui el jefe de Gabinete de Aznar.

-Ah, vale.

Fue Aragonés quien tuvo que despejar las dudas de su compañera de partido. Esta, sin embargo, solo pudo añadir un “ah, vale” por toda respuesta cortés a la insistencia de aquél. Y es que, les guste o no a algunos, Aznar ya es para el PP como Fraga: historia. Y quienes con él andaban, simples recuerdos, aunque siga costando aceptar que cualquier tiempo pasado fue mejor. ¿O es que no lo fue?

FUENTE: El Confidencial.com