Parados actuales en España:
Sabíamos que nos estaban engañando desde el Gobierno. Ayer lo hemos podido comprobar, una vez más. Mientras el Gobierno se va de fin de semana, más de cuatro millones y medio de parados ‘juran en arameo’ y se conjuran para derrocar al Gobierno y apartar del mercado laboral a los sindicatos verticales, que tanto daño hacen al trabajador. Los datos hablan por sí solos, mientras Zapatero habla juntando mentira tras mentira. ¿Alguien se sorprende que Zapatero haya pasado a ser ZParo?

Hace dos años todos pensábamos que a cinco millones de parados no llegaríamos ni quedándonos de brazos cruzados. Pero lo peor de todo es que el Gobierno pensó lo mismo y ahí está el resultado: además de cinco millones de parados, contamos con una estructura laboral destruida casi al completo, unos sindicatos clasistas compuestos por miembros afines al Gobierno que les “amamanta” y toda una tropa de liberados dispuestos a golpe de silbato. 
Estamos ante otra metedura de pata del Gobierno socialista. Hay que reconocer que últimamente si montan un circo acaban encogiendo los elefantes. Da igual que sea él quien intervenga o sus ministros; uno y otros suelen mentir, se contradicen y demuestran un vulgar desconocimiento de los temas más preocupantes para el país. ¿Pruebas? En Davos, Jean Claude Trichet nos ridiculizó, además de ‘regañar’ al presidente Rodríguez por su dejadez ante la crisis. ¿Más pruebas? Tanto la ministra de Defensa, como la ministra de ‘Igual Da’ o la de Economía y Hacienda demuestran que desconocen sus ámbitos de trabajo. Pero no solo los nombrados. También tenemos a Celestino que, a falta de comentarios curiosos y circenses de ‘Pepiño‘ Blanco, nos ayuda a llevar con alegría el devenir diario con sus barbaridades de risa. Ya que no hay trabajo, al menos que no falte la alegría.
A veces lee uno noticias que le sorprenden. Y en los últimos meses las más llamativas son aquellas que tienen que ver con la tan manoseada crisis. Demasiada gente empieza a creer que eso de la crisis es un anuncio publicitario, pues mientras el Gobierno gana tiempo para ‘barrer’ las arcas del Estado, en los países de nuestro entorno hace meses que empezaron a sacar la cabeza.
No estamos muy seguros de que el Gobierno y su presidente tuvieran interés en sacar adelante la mesa del diálogo social. Ese demostrado ‘diálogo de sordos’ apenas alcanzaba a unas medidas que difícilmente llegaban a la categoría de ‘chocolate de loro’.
Tienen una cara que se la pisan. Si vendieran albardas serían albarderos. Llegan tarde como casi siempre. Son los sindicatos de clase; esos parásitos incontrolados que se esconden en las adversidades y amenazan al trabajador, a la empresa y al Gobierno, cuando se adoptan medidas de progreso. Representan el egoísmo y la intransigencia, la ridiculez y la contradicción, la dejadez y el oportunismo. Los sindicatos de refrito español nunca entendieron el contenido de las palabras de Napoleón: “el medio más seguro de mantener la palabra, es no darla nunca”.
No tiene que haber necesariamente acuerdo en la negociación con los sindicatos. Se puede seguir trabajando contra la crisis, a la vez que se prescinde de los sindicatos.
La aplastante lógica empresarial es lo que no entenderán nunca los sindicatos. Jamás se habían presentado cuatro objetivos más claros. Pero entre los sindicatos prima el confusionismo para poder pescar en río revuelto. 

Estábamos presentes y se nos quedó la cara a cuadros. Vean un ejemplo ocurrido en un Bar matinal de Pucela, escuchado a uno de tantos parados: 
Un lendakari vasco, coloreado de PNV, para él debe respetarse; pero incluso aconseja abuchearle si es de otro color, en este caso socialista enrojecido. De ahí los titulares sobre el deseo de Anasagasti de ganar la copa del Rey. Pero va más allá: propone que se pite al Rey y se abuchee al lendakari socialista, Pachi López. ¡Hay que ser caduco para caer tan bajo! ¡Hay que ser ruin para desear el mal a los demás y repartir odio con tanta facilidad! ¿A eso llama respeto el señor Ignacio Anasagasti?. ¿Tan difícil es entender que un López toque el poder¿ ¿Acaso no lo ha hecho un andaluz en Cataluña? 





















































































































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