El ministro de Educación, señor Gabilondo, ha hecho el ridículo más sonado. Si tuviera dos sensatos dedos de frente, debería marcharse ‘ipso facto’ y pedir perdón. Pero no muy a la zaga están algunos consejeros de educación de comunidades autónomas: también deberían despedirse, porque han demostrado una estupidez fuera de lo común. Pongamos un ejemplo: el consejero de educación de la comunidad de Castilla y León. Este señor de bajo perfil político cumple con aquello de “hace falta saber mucho para que no se note que no se sabe nada de nada”.
A muchos nos gustaría saber a quiénes llama “comunidad educativa” el ministro Gabilondo. Ha llegado a afirmar que muchos firmarán el Pacto, aunque no lo firme el PP. ¿Y de qué servirá? Acaso piensa este mediocre ministro que la educación será mejor si el consenso no es completo. ¿De quién se va a fiar? Tal vez del sindicalismo vertical y adocenado, CCOO-UGT. Así le cubrirá el pelo, aunque… ¡para lo que tiene!










El PP nos sigue mintiendo, en la misma medida que lo hace el Gobierno. Se esconde tras sus complejos ante la izquierda retro-progre y de ocasión. No ha sido capaz del asumir riesgos y por eso está como está. Bien es cierto que va por delante en las encuestas, pero tan solo a 4,75 puntos y, con la que está cayendo, si hubiera sido responsable iría a 18 ó 19 puntos de ventaja. ¿Los más sufridos? Pues todos aquellos que aspiran a desalojar de Moncloa al Mr. Bean español, antes de que convierta España en una Venezuela de baratillo.


















































































































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