No vamos a hablar sobre las mentiras que acompañan a Rajoy a diario. Él se lo achacaba a su predecesor -Rodríguez Zapatero– como si fuera normal. El caso es que el presente y el pasado de la crisis están disfrutando de sus vacaciones mientras el país permanece preso de la prima de riesgo, la deuda, la desconfianza mundial y del ibex35.
Rajoy en Sanxenxo y Zapatero en Canarias se tiran a la bartola del sol caliente y disfrutan de los lujos del poder y el poderío económico, mientras los españolitos luchan por poder acabar el mes. Vuelven a salir las dos Españas. En fin, ya saben aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”.
Y por si no era suficiente, ahí tienen las declaraciones de otro falso líder (líder de pija y medio mandil). Nos referimos a Tomás Gómez –taparrabos político, socialista madrileño y cencerro verborreico- con sus declaraciones sobre la Iglesia católica y el Opus Dei. Sin duda son un insulto a la ciudadanía y especialmente al creyente; recuerden que el socialismo nunca respeto el credo de los demás y sigue pensando que el “socialismo” no es una aberración ideológica. No duden que ‘Tomasín’ se está haciendo acreedor a una paliza democrática. Y deberían dársela cuanto antes; la mala gente no merece vivir entre los mortales que trabajan, sufren y luchan a diario por levantar su país. ¡Ay Tomás, Tomás, cúanta ignorancia convive de la política! ¡Así nos cubre el pelo! Razón tenía un buen amigo mío cuando decía que “si volaran los tontos que alberga el socialismo, no nos daría el sol ni el verano”.
















































































































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