El desconcierto y el aturdimiento atenazan a Juanjo Mateos, consejero de Educación de Castilla y León. Entre que el ministro no le dice lo de las becas, el profesorado no entiende que siga en el cargo y Herrera Campo que está ‘desaparecido en combate’, el pobre hombre anda más despistado en una chiva en una discoteca bacaladera.
Mateos tiene una obsesión: reducir, recortar, mermar,… Lo ha aprendido de su jefe de partido y se lo ha tomado no solo como un objetivo sino como un imperativo. Pero no perdona a los directores que salieran a la prensa a decir que “Mateos es un inútil integral”. Y lo hicieron tras el insulto del consejero a los directores de los centros públicos, porque eran prevenidos en vez de manirrotos como en la Junta de Castilla y León.
















































































































.gif)










