
Hay tres cuestiones en las que el nuevo Gobierno debe incidir como claves propias de la rendición: primera: un Gobierno no negocia con terroristas, por lo que los gobiernos francés y español no deben ceder ante las peticiones de dispersión. Segundo: bajo ningún concepto se debe derogar la doctrina Parot. Tercero: hay que tener un control riguroso de las Juntas de Tratamiento para evitar injusticias con los presos, como es la concesión de múltiples beneficios penitenciarios.


El Gobierno que salga de las urnas no debe pagar ningún precio a ETA. Bastante ha pagado el Gobierno socialista con revitalizar, ‘amamantar’ y claudicar ante la banda; esa es la deuda que tienen Zapatero y sus cómplices mientras vivan. Una deuda que no se descarta que se amplíe y complete una vez clarificados los sucesos del 11-M aún por conocer. 















































































































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